lunes, 7 de enero de 2013



LLAMARADA FULMINANTE

Bien amada
Tú eres en mis brazos una llamarada fulminante
El manantial fresco donde mi sed se acaba
El oleaje en el trigal que arpea en las espigas
Una razón para perder la cordura por un beso
Ese latigazo cardial profundo en mi pecho
Que me sacude cuando simplemente tú me tocas
Cuando a mis ojos ansiosos te regalas desnuda
Cuando vienes envuelta solo en mirada
Cuando eres en mi mano ese fragmento vivo
ese escalofrio cálido que me invade
Cuando siento tu piel como mi piel
Mi corazón presiente tus pasos descalzos
En el lenguaje morse de mi corazón
Te vistes con el verbo caliente de mis deseos
En la estación invierno eres parte de la lluvia
En la estación otoño eres la hojarasca
En la estación primavera eres la luna llena
En la estación más lejana de mis pensamientos
Eres la pasajera permanente que espera mi llegada.

Mujer, que me mutas los átomos de mi pecho
Con la alquimia de tu dorada sonrisa,
Quisiera leer en tu piel cada temblor de tu misterio
Leerte desde tus ojos que me embrujan
Hasta ese vocablo invisible de tu cálido cuerpo,
Quiero cubrir tu piel con la ortografía gráfica
De mi ansiosa boca de argonauta.
En la intimidad de mi oleaje que aquí se desata
Te  escogo a ti entre todas las rosas para que seas
La santa llamarada de mi fulminante locura.
Quiero en tus brazos dulces como la miel madura
Reconocerme frágil y finito en el universo de tu boca
Y en la vía lactea del trigal en llamas de tus pechos
Hidalgo caballero matador de molinos y gigantes.

©WalterPineda
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