miércoles, 11 de julio de 2007

( a la que por miedo no quiso amar )



Temblaba entre mis brazos,

padecía de angustia a la hora de la luna,

huía entre las hojas que bajaban de los árboles,

a media tarde, a medianoche, se volvía sombra.

En largos silencios impenetrables como piedras

se escondía y allí a sí mismo se negaba.

La sentí estremecerse bajo la presión de mis besos,

Recuerdo sus suspiros, su hambre, su hoguera,

Su perfume, su calor, sus húmedos besos,

y con su herida acuestas por la madrugada huyó desnuda,

recién amada, saló el rocío con su llanto,

la vi huir por la ancha noche y la estrecha aurora,

con miedo en su corazón de alondra, para siempre...

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