martes, 21 de diciembre de 2010

TANGO DE LA MEDIANOCHE




Al cruzar pensamientos el meridiano de la medianoche
Aquelarre de ojos brujos desde tu dulce mirada de miel
Me invita a ser lobo en perfumado bosque de orquídeas
Mis dedos cruzan ya las fronteras vulnerables de tu piel.

Cómplices somos los dos en las miradas que nos unen
Cómplices en la leve sonrisa que nos invita al secreto
Cómplices somos de piel y deseo bajo este embrujo
Cómplices de corazones consumiéndose en un lecho.

Sostengo en mi mano abierta tu desnudez de fina fresas.
Sostengo en mi proa latente tu mascarón de sal océana.
Sostengo en mi sangre poeta tu crisol ardiente de hojas
Sostengo en la punta de mi lengua tu deseo en llamas.

Me sostienes en tus pechos de noble y real arquitectura.
Me sostienes en genital copa, diosa dulce de Carrara.
Me sostienes en tus besos embrujados de miel y canela.
Me sostienes en tus columnas de cedro cobriza lámpara.

Somos una raíz carnal que penetra la tierra con sus dedos.
Somos una marea calida que se desenreda en cada ola.
Somos el rocío de los cuerpos trenzados como mimbre.
Somos el hemisferio austral de un lecho de lunalas y rosas.

Ahora quiero que te quedes así desnuda sobre mi mano.
Que no me apartes la flecha de tu mirada de golondrina.
Déjame sembrarte a Ti en el huerto azul de mis poemas
Para mañana verte florecer en las orquídeas más finas.

Escribo en la savia nocturna que nos cubre con su musgo.
Devoro tus trigales maduros con los grillos que me habitan.
Bebo de tus manantiales lácteos y de tus frutos húmedos.
En Ti cobriza voy cavando con estos versos que respiran.

En la desnudez de una mañana que se alza sobre el cielo
Me encuentro enredado en tu desnudez de mujer amada.
En el perfume de las manzanas nocturnas de tu boca
Yo adán mordido estoy tallando en el paraíso de tu alma.
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